Refranes y dichos más usados
Dichos y refranes de uso regional
Curiosidades

Refranes y dichos más usados

A partir del listado de las expresiones presentadas a los informantes, los dichos y refranes tradicionales y populares más empleados fueron los siguientes:

Esta sentencia indica que, tarde o temprano, toda época mala llega a su fin, por lo que no se deben perder las esperanzas. Fue popularizada por el cómico argentino Alberto Olmedo en los años ochenta, y es una variante popular del refrán “Después de todas las tormentas, siempre sale el sol”.

Esta sentencia advierte sobre la interpretación del silencio como aceptación de lo que el otro afirma. Se emplea, en algunos casos, para dar a entender que quien no expresa objeciones admite la responsabilidad que se le atribuye.

Variante de “A caballo regalado no se le mira el dentado”, “A caballo…no se le mira el diente”, A caballo…no se le ve el colmillo”. Este refrán -presente en varios idiomas- recomienda no ser muy exigentes con aquello que obtenemos gratuitamente. Su origen está relacionado con el método utilizado por los expertos para calcular con bastante aproximación la edad y el estado de salud de los equinos a través de la observación de su dentadura. Si bien este refrán se atribuye a San Jerónimo (342-420) – registrado en la introducción al Comentario a la carta de San Pablo a los efesios– se sabe que ya circulaba en la comunidad cristiana, al menos, desde antes del siglo IV.

Este refrán se utiliza para poner en evidencia la similitud o semejanza entre el carácter y las aficiones de un hijo respecto de su padre o madre y deriva de la frase “Tal padre, tal hijo”, que se origina en la antigua Roma. Para expresar esta idea, la lengua española recurre a los fragmentos que se desprenden de la madera al ser trabajada, los cuales poseen el mismo color y textura que el tronco del cual provienen. Si bien puede utilizarse en sentido positivo y negativo, en general se impone este último, es decir, enfatiza rasgos negativos.

Este dicho, que alude a una persona disconforme, se originó en la Antigüedad Clásica en la palabra “poronga”, que significa “ir por Onga”, dios griego de la meditación. En aquella época, se decía “no hay onga que…”, es decir “no hay Dios que te ayude” o “no hay Dios que te venga bien”. Más tarde, cuando llega a Latinoamérica se le agrega el prefijo “poro” (por). Actualmente, la referencia a la deidad ha sido reemplazada por la representación del órgano sexual masculino.

Este dicho hace referencia al comportamiento de las aves que, por desconfianza, ni bien ingieren el alimento, levantan vuelo. Esta expresión suele emplearse de diferentes maneras: referida a las personas que, después de una comida, se despiden presurosamente o a aquellas que solo buscan una relación sexual y luego desaparecen evitando cualquier compromiso afectivo.

Este dicho deriva de la costumbre criolla del asado. El término “asador” hace referencia tanto a la persona que se ocupa de asar la carne como al lugar donde instala la parrilla para tal fin. El asador -en su primera acepción- coloca gradualmente sobre la parrilla los distintos cortes según su tiempo de cocción y la intensidad del fuego. Así, poner toda la carne al mismo tiempo, literalmente, entraña el riesgo de que parte del asado se queme y, en sentido figurado, significa el riesgo de pérdida al utilizar todos los recursos disponibles para lograr algo.

Este dicho se refiere a aquellas personas que, cuando comienzan un trabajo, tienen alto rendimiento porque se esmeran para dar una buena impresión. Con el transcurso del tiempo, su productividad decae. Esta expresión también se aplica a nuevos productos, servicios, modas, etc.

Este dicho se origina en un fragmento de la obra Don Quijote de la Mancha, en el cual el Hidalgo confunde una representación de títeres con la realidad y, al notar que algunos personajes acosan a una dama, decide hacer justicia decapitándolos con su espada. Se utiliza comúnmente para referirse a alguien que critica a distintas personas en una reunión. También alude a una persona exitosa en sus conquistas amorosas y, en menor medida, describe el momento de ira de una persona, que provoca destrozos materiales, amenaza o insulta a otra.