Refranes y dichos más usados
Dichos y refranes de uso regional
Curiosidades

Curiosidades

A partir del listado de dichos y refranes presentados a los informantes, se realizó un relevamiento para determinar la frecuencia de uso según las siguientes variables: género, generación y nivel de escolaridad.

Los informantes hombres utilizaron más refranes que las mujeres.

Los informantes más jóvenes emplearon más refranes y mayor variedad que los adultos.

Los informantes de escolaridad básica emplearon menos dichos y refranes que los de escolaridad superior.

En general, se usan más refranes que dichos. Esto significaría que, en cuanto a intencionalidad pragmática, se usan más frecuentemente estas expresiones para dar consejo o expresar una sentencia que para describir una persona o situación.

Algunos refranes solo son empleados por los informantes hombres como, por ejemplo, los siguientes:

Este dicho proviene del ámbito rural argentino. En otras épocas, se asaba a la leña un animal entero. Quien llegaba temprano, tenía la ventaja de comer las partes más sabrosas, mientras que quien llegaba al final de la comida, debía conformarse con el garrón, que es la parte de la pata cercana a la pezuña que prácticamente carece de carne. Por esa razón, el dicho se aplica a cualquier situación desagradable que alguien debe soportar, o bien, a cualquier actividad previamente planificada que no se puede realizar.

El término “bondi” hace referencia al “colectivo” como medio de transporte. El dicho, en su significado literal, describe  la posibilidad de tomar cualquier línea de colectivos para llegar a donde uno quiere ir. Esta expresión  alude a una persona que se adapta a cualquier situación.

Esta sentencia tiene su origen en la dificultad que genera la falta de luz para percibir la belleza o las imperfecciones de lo que contemplamos. Por ese motivo, su significado alude a las situaciones en las que la oscuridad nos impide diferenciar adecuadamente objetos y personas y, en cambio, nos permite disimular defectos.

Este refrán es una variante de “El hombre propone y Dios dispone”, que tiene su origen en la Biblia, en la sentencia Cor hominis disponit viam suam sed Domini est dirigere gressus ejus (El hombre dispone su camino, pero el Señor determina sus pasos). La sabiduría popular reemplazó a Dios por la mujer y le otorgó un significado relacionado con la vida cotidiana, en la cual las mujeres serían quienes toman la decisión definitiva con respecto a las intenciones de un hombre.

Este dicho expresa la situación complicada en que se encuentra una persona, y hace referencia específicamente a la cantidad de problemas en los que se encuentra inmersa, los cuales, metafóricamente, llegan hasta la mitad de su cuerpo.  Como el dicho reconoce un uso original entre -o propio de- los hombres, se explica la alusión a los testículos.

Este dicho refiere a la acción de actuar a espaldas de una persona con el fin de lograr el beneficio propio a expensas de la desgracia del otro. De este modo, se prepara una situación que, en apariencia, es conveniente para esa persona, la cual interviene sin sospechar que sus consecuencias le serán desfavorables.

Este dicho deriva de la costumbre criolla del asado. El término “asador” hace referencia tanto a la persona  que se ocupa de asar la carne como al lugar donde instala la parrilla para tal fin. El asador -en su primera acepción- coloca gradualmente sobre la parrilla los distintos cortes según su tiempo de cocción y la intensidad del fuego. Así,  poner toda la carne al mismo tiempo, literalmente, entraña el riesgo de que parte del asado se queme, y, en sentido figurado, significa el riesgo de pérdida al utilizar todos los recursos disponibles para lograr algo.

Este dicho expresa que el dinero es más importante que la belleza a la hora de la conquista amorosa, de manera que un hombre con buen nivel económico tiene mejores posibilidades de seducir a una persona que quien solo cuenta con su atractivo físico o su elegancia.

Este dicho alude a los excrementos que cubren los travesaños de madera de los gallineros donde se posan las gallinas. La imagen evoca a una persona sumida en el descrédito o afectada por una seguidilla de dificultades, como el palo cubierto de heces.

Este dicho se origina en un fragmento de la obra Don Quijote de la Mancha, en el cual el Hidalgo confunde una representación de títeres con la realidad y, al notar que algunos personajes acosan a una dama, decide hacer justicia decapitándolos con su espada. Se utiliza comúnmente para referirse a alguien que critica a distintas personas en una reunión. También alude a una persona exitosa en sus conquistas amorosas y, en menor medida, describe el momento de ira de una persona, que provoca destrozos materiales, amenaza o insulta a otra.

Este dicho, que alude a una persona disconforme, se originó en la  Antigüedad Clásica en la palabra “poronga”, que  significa “ir por Onga”, dios griego de la meditación. En aquella época, se decía “no hay onga que…”, es decir “no hay Dios que te ayude” o “no hay Dios que te venga bien”. Más tarde, cuando llega a Latinoamérica se le agrega el prefijo “poro” (por). Actualmente, la referencia a la deidad ha sido reemplazada por la representación del órgano sexual masculino.

Este dicho indica que una persona abandona un lugar para evitar complicaciones o por estar cansada o enojada por determinada situación. El término “bosta”, en este caso, no hace referencia literal al excremento del ganado vacuno o caballar sino, a un lugar alejado.